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Apoyando a nuestros niños en duelo

Hace un par de semanas, recibí el correo de una persona que estaba preocupada al ver el dolor que experimentaba su hijo de 8 años a la muerte de su abuelita.  Para ella y para todas las personas que están enfrentando situaciones similares, es que escribo este artículo.

Como adulos, cada vez nos preocupamos más por crear un mundo perfecto y sin dolor para nuestros niños.   Al igual que los cubrimos de noche para que no tengan frio, quisiéramos cubrirles con una manta que los proteja de todos los peligros y de todo lo que les pudiera afectar física y emocionalmente.  Verlos sufrir ante algún hecho, como lo es la muerte de alguien a quien aman, resulta muy difícil de soportar para nuestros corazones.  Derivado de esto, evitamos el tema, ocultamos los hechos o bien construimos fantasías  sobre lo que es la muerte y su carácter irreversible.  Esto, lejos de ayudar a los niños, les crea confusión, miedo y en muchas ocasiones un dolor aún más intenso que el de vivir el duelo de esta separación.

El tema es amplísimo y sería imposible escribirlo todo aquí.  De ahí que me atrevo a enfatizar en los siguientes puntos.  Espero que les sean  de utilidad para que apoyen a un pequeño que se enfrenta a la muerte de un ser querido.

  1. Habla siempre con la verdad.   Tomando en cuenta su edad y madurez emocional explica con claridad y sencillez lo que sucede.

Decir que la persona salió de viaje o se ha quedado dormida va a consolarle de momento.  Sin embargo, puede originar sentimientos de frustración y mucho dolor, al ver que jamás regreso de aquel viaje o no se ha despertado.  El sentimiento de abandono, que este” no regreso” significa, es mucho más difícil de superar que el de saber que ya no está porque murió.

  1. Explicar la muerte en términos reales.  En este sentido, hay algunos aspectos que no pueden faltar en la definición de la muerte y que es importante que el niño entienda.

a)      La muerte es universal.  Todo lo que está vivo un día va a morir.  Las plantas, las hormigas, los pájaros que vuelan y todas las personas un día vamos a morir.

Es necesario que esto se lo expliquemos de acuerdo a como el niño pueda ir asumiéndolo.

b)      La muerte representa la perdida de toda función física.  Las personas cuando mueren ya no sienten, ya no ven, ya no tienen hambre.  Esto, además de acercarles a entender la muerte les tranquiliza pues ya no tienen que preocuparse de que el abuelo tenga frio allá abajo, o que a mi tío alguien le esté dando de comer, por ejemplo.

c)       Explícale la causa física que originó la muerte.  Uno de los hechos que más preocupan al pequeño cuando alguien fallece es el de morirse ellos mismos o alguien como su papá o su mamá.  Cuando les explicamos que su abuelita, su hermanito o el vecino de enfrente falleció a causa de una enfermedad muy seria, disminuimos en mucho el miedo que les provoca morirse ellos  mismos.  Es bueno explicar que la persona murió porque estaba muy, muy, pero muy enferma, o porque sufrió un accidente muy, muy, pero muy grande y se lastimó muchísimo.  Solo se muere la gente cuando pasa algo muy, muy, pero muy serio.   Es decir, si él se enferma poquito no se muere de eso.

Otro aspecto importante por el cual debemos explicar la causa de la muerte, es para evitar que se culpe de esta muerte.  Cuando nosotros no damos una explicación a la causa de la muerte, el niño produce una propia razón de porque murió la persona.  Por ejemplo, si un hermano que estaba enfermo fallece, y él deseaba tener más atención por parte de sus padres, el pudiera pensar que su hermano ha muerto porque él de alguna manera deseo que ya no estuviera quitándole el tiempo de sus papás.

También puede pensar que su mamá falleció porque él no hacía la tarea y se portaba mal.  La carga emocional que este tipo de culpa conlleva es más dolorosa que saber su mamá ya no va a estar con él.

d)      Explicar la muerte desde el punto espiritual o religioso de acuerdo a las creencias de la familia.  Esto debe tratarse siempre después de que el pequeño entiende los aspectos físicos de la muerte.

Añadir este elemento le va a ayudar a dar un sentido a este dolor que tiene o a enfocarlo de otra manera.

Es probable que pienses que este es el primer aspecto a tratar con el pequeño, pero toma en cuenta que esta explicación sin las anteriores le pueden dar un significado erróneo en su mente.

  1. Averigua que es lo que entiende y como se siente.  Es importante que antes de darle una explicación sobre lo que es la muerte y a ayudarle en su proceso de duelo  sepas lo que piensa o siente con respecto a este tema.  El escucharlo te va a ayudar a saber que necesita entender  y a que miedos se enfrenta.  Además te clarificará el camino que debes seguir para ayudarle.
  2. Está presente para que le abraces y consueles.  No le pidas que no llore, es normal que el niño sienta dolor y llore ante una pérdida.  Permítele vivir el dolor para que le sea más fácil recuperarse. Seguramente va a ser difícil para ti verle sufrir, pero el duelo es un proceso natural y es mejor vivirlo en su momento que dejarlo sepultado y enfrentar más tarde este dolor reprimido, con una carga emocional mucho más difícil de afrontar.

Está presente para confortarle, para mostrarle que cuenta contigo en estos momentos y siempre.  Pueden incluso llorar juntos algún día.

  1. Atiéndete a ti mismo.  Si tu hijo está viviendo un duelo, es muy probable que tú también estés atravesando por este proceso.  Ten presente que para ayudar a tu hijo, debes estar bien.  Apóyate en las personas de tu confianza y no intentes callar tu propio dolor para presentarte fuerte ante el niño.

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