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Borrando la palabra “lucha”

Por: Lorena Guadalupe Hernández Pérez

Comentarios: aftercare@funeraleshernandez.com

@LoreGuadalupe

¿Cuántas veces hemos escuchado decir la siguiente frase: “es una luchadora” o esta otra “está peleando contra la enfermedad”?  Para muchos estas frases resultarían sinónimo de que un paciente está por el camino correcto en el proceso de una enfermedad.

Sin embargo, cuando “luchamos” contra algo o contra alguien, corremos el riesgo de perder la batalla o de simplemente cansarnos de estar luchando y desfallecer en el intento.  He visto muchos pacientes agotados en el proceso de su mencionada lucha.  Unos ganan después de mucho tiempo, otros pierden, todos, todos se cansan.

Cuando yo hablo de enfermedad y de cómo se puede estar mejor, independientemente del medicamento o tratamiento que se deba de seguir, hablo de entender, aceptar, aprender, crecer y curarse.

La aparición de una enfermedad en nuestro organismo, tiene un motivo.  Es probable que tu médico te diga las causas físicas que originaron determinada enfermedad,  quizá las sepa con certeza, quizá te de una lista de posibilidades del origen o quizá simplemente te diga que desconoce por qué estas padeciendo aquello.

Ahora bien, dentro de ti, en tu interior está el motivo por el cual desarrollaste esa enfermedad.  Encontrar ese motivo, entenderlo, aceptar y aprender de ello y crecer a través de ello, te traerá la curación total.

Quizá resulte difícil encontrar la causa interna del padecimiento, sobre todo si  nunca nos hemos ocupado de comunicarnos con nosotros mismos.  Hay algunas técnicas para hacerlo.  La meditación es una de ellas, PNL otra, salud cuántica también te ayudaría a encontrarla.  Todas son útiles en el proceso, aunque desde mi personal punto de vista meditar resulta ser un proceso más íntimo y muchas veces te permite darte cuenta de cosas que ni siquiera habías imaginado que existieran dentro de ti.    Si nunca haz meditado, podrías probar tratando de poner tu mente libre de pensamientos contando de forma inversa los números del cien al uno, mientras respiras profunda y serenamente.  Si te decides a hacerlo como una práctica en tu vida, seguramente encontraras muchos grupos o maestros dispuestos a ayudarte a aprender a meditar.

Ahora bien, lo bueno de esta cadena para curar la enfermedad es que los pasos no siempre tienen que seguir el mismo orden.  Otro orden no será tan efectivo, pero reducirá en mucho el malestar y puede desaparecer la enfermedad en un gran porcentaje, incluso pudiera eliminarla, aunque correríamos el riesgo de volver a desarrollarla.

Digamos entonces, que no logramos encontrar en nuestro interior el motivo, entonces probemos con aceptar la enfermedad.  Decidir fluir con la enfermedad, puede sonarte a que esta se apoderará de ti consumiéndote por completo, pero no.  Fluir con la enfermedad es dejar de “luchar” en contra de ella.  No digo para nada que dejes de tomar medicamento, ni tomes la terapia que el médico recomendó.  Debo ser clara.  Fluir con la enfermedad es sentirla en tu cuerpo y decir “ok, está bien, estas en mí y sé que debo vivirte, no se por qué pero te acepto y contigo acepto el dolor que puedas provocarme, acepto todos los medicamentos y tratamientos que el médico me indique y acepto curarme cuando ya no me hagas falta”.  Si llegas a esta aceptación, es muy probable que el médico te indique que ya no hace falta que tomes las medicinas que te había prescrito.  Me pasó a mi cuando sufría de neumonía o cuando estuve a punto de rechazar mi trasplante de riñón y puede pasarte a ti independientemente de lo grave o sencilla que sea tu enfermedad.

Cuando no sabemos pelear, nos ponemos firmes para recibir el golpe, esto origina que nos lastimemos mucho más que si nos hubiéramos movido en la misma dirección que viene.

Así pues, deja de luchar, deja de enojarte porque tienes que tomar una medicina cuyos efectos secundarios te golpean.  Deja de luchar, aleja de tu mente esos pensamientos en los que le dices a la enfermedad que vas a derrotarla, a vencerla, a acabar con ella.  Pídele a tu familia que ya no te digan, es una gran luchadora(o).  Con este proceso de pensamiento es probable que mañana cambien el “es” por “era”.

Si te cuesta aceptarla desde el fondo de tu corazón y tu mente, vela aceptando en partes, poco a poco, sin forzarte demasiado.  Acepta hoy tomar un medicamento sin renegar porque lo haces, mañana acepta depender de alguien sin sentirte culpable.  Pasado acepta algo más y poco a poco viviela sin el estrés que le dedicas a diario.  Lo importante es que dejes de “luchar” y aprendas a vivir.  Pronto estarás sano.

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