Blog

guilt

CULPA

Por: Lorena Guadalupe Hernández Pérez, Tanatóloga

Comentarios sobre el artículo a aftercare@funeraleshernandez.com

 

Si la culpa valiera la pena tres cacahuates, quizá a estas alturas tendría una cesta llena de cacahuates.

El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas que experimentamos los seres humanos y se presenta ya sea porque se hizo algo, o bien, porque se dejó de hacer.

Sería maravilloso que cuando menos sirviera de algo, pero generalmente la culpa solamente obstaculiza y lastima a la persona que la siente. Es tan destructiva que puede ocasionar que toda una vida se estropee o inclusive, en casos extremos, que se pueda llegar hasta desear morir al pensar que no se puede solucionar lo ya ocurrido.  Algunas ocasiones, irónicamente, para lo único que sirve es para que una persona pueda manipular a otra y hacer que esta actúe de acuerdo a sus propios deseos.

Quizá algunos pudieran decir que la culpa hizo que enmendaran determinada situación y no volvieran a cometer algún error, sin embargo, es el aprendizaje que nos dejan las situaciones la que nos llevan a enmendar y convertirnos en mejores personas.  La culpa, repito, solo lastima a quien la siente.

Especialmente, en el periodo de duelo, la culpa suele causar estragos significativos en las personas allegadas a quien murió.  Pensamientos de porque no se llevó a un familiar a un mejor médico o se aprobó determinado tratamiento;  arrepentimiento de no haber acudido al llamado de quien muriera; incredulidad de no haberse dado cuenta del problema y el más terrible de todos, el haber omitido las palabras TE AMO o PERDONAME.  Todas estas ideas, y otras tantas, taladran una y otra vez las mentes de quienes sufren por la pérdida de un ser muy allegado.

Ahora, si estas experimentando este sentimiento o lo haz sentido alguna vez, quisiera que reflexionaras un momento.  Si la culpa se pesara de acuerdo al daño que te causa sentirla,  ¿qué tamaño y que peso tendrías que cargar a diario?  Pregúntate con cuidado y sin pena, ¿Te ha servido de algo el tiempo que dedicas a pensar en los motivos o las circunstancias que la originaron?, ¿cuántas cosas has hecho intentando remediar o borrar lo que hiciste?, ¿no habrás ya pagado en demasía la deuda? ¿No mereces perdón?  Te aseguro no solo que lo mereces, sino que es muy probable, que ni siquiera los motivos de tu culpa sean del todo reales.

Si analizamos los hechos que nos hacen sentirnos culpables, seguramente encontraremos  que en el momento en el que hicimos (o dejamos de hacer) ese algo que nos hace sentir mal, basados en la información con que contábamos, fue lo que pensamos que era lo mejor que podíamos hacer.  Repito, PENSAMOS EN ESE MOMENTO QUE ESO ERA LO MEJOR.  Incluso si lo mejor que pensamos que podíamos hacer fue estrellarle un florero en la cabeza a alguien.  Y no estoy bromeando en este último comentario.

No te pido que seas demasiado indulgente o despreocupado, simplemente se real.  Si hubieras tenido otra información en ese momento, o contado con otros medios, hubieras tomado otras decisiones.  Pero los hubieras no existen y desafortunadamente son aún más inútiles que la culpa en sí, así que no vale la pena desgastarse pensando en lo que hubiera pasado.

Ahora bien, es muy importante, que si hay algo en el pasado que te este haciendo sentir culpable, no lo entierres en el fondo de tu mente o niegues que alguna vez ocurrió, esto lo haría aún más dañino para ti.

Haz este ejercicio:

Piensa en lo ocurrido, hazlo como si se tratara de otra persona.  Intenta poner la situación como si estuvieras viendo una película o alguien te contara la vida de tu vecino.  Observa todos los hechos.  La culpa es real o es debida a las palabras de una tercera persona.  Determina que fue lo que lo origino y algo muy importante, la intensión que hubo detrás de los hechos.  Por último, ¿hay algo que se pueda hacer para resarcir el daño?  Si, si, Haz una lista de acciones posibles.  Si, no, analiza que tan factible hubiera sido que actuara de otra forma y si ese actuar aseguraría el no haber hecho daño.  Recuerda en todo momento, es a tu vecino a quien le paso.

Reflexionar sobre nuestros errores es útil cuando aprendemos de ellos.  Mirar al pasado en nuestras faltas, para sentirnos más miserables por la culpa, gasta grandes cantidades de energía.  Mejor es voltear la página después de haber aprendido y usar toda esa energía en algo mucho más positivo como ser felices y rodear de felicidad y amor a los nuestros.

Finalmente, una pregunta ¿Estás dispuesto a dejar de guardar cacahuates en tu cesta?

sin Comentario

13

Condolencias Y Comentarios