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ILUSIÓN QUE MUERE ANTES DE NACER

Por: Lorena Guadalupe Hernández Pérez

Comentarios: aftercare@funeraleshernandez.com

Twitter: @LoreGuadalupe

 

Hermosa ilusión la de tener en el vientre el corazón de un nuevo ser latiendo.  No hay amor más grande que el de una madre, dicen por ahí.  Abrigar a ese ser, alimentarlo adentro, ir sintiendo como crece e imaginar minuto a minuto como ha de ser su rostro, como será su voz, como dirá por primera vez mamá.

Que sucede en la pareja que de pronto, un día se enfrentan ante la pérdida de ese pequeño que aún no ha nacido.  Quizá el embarazo se presentó complicado desde el primer momento, y lucharon hasta ese instante para mantener la vida de ese nuevo ser o quizá como en la mayoría de los casos, ni siquiera hubo un aviso de que algo podía salir mal.

Para una mujer y para su pareja, el perder a un hijo mientras se está gestando es sin duda una experiencia devastadora.  Lo último en que una madre quiere pensar al quedar encinta es que puede perder a su hijo.  Esto hace que la madre no esté preparada para enfrentarse a esta realidad.  Además, el que el hijo aún no haya nacido, hace que el entorno se muestre poco comprensivo ante la pérdida y trate de minimizar la importancia del dolor.  El padre finge fortaleza buscando disminuir el dolor de la madre y la madre se siente incomprendida pues todos parecen actuar como si no pasara nada mientras que a ella se le desgarra el alma.

Cuando una madre pierde a un hijo, el mundo parece comprender la intensidad del dolor que la acompaña, pero cuando una madre pierde a un pequeño que aún no nacía, la gente le resta importancia, sin tomar en cuenta que desde el primer momento de la concepción e incluso antes, la madre amaba ya a ese ser que ha perdido.

Son muy pocas las veces que se realiza un funeral para despedir a ese ser.  En la mayoría de los casos, los restos son incinerados o colocados en un pequeño ataúd y llevados a sepultar por algún familiar cercano a un cementerio local sin que si quiera los padres hayan visto a su hijo.  Se trata de evitar el dolor, sin embargo, aunque conocer al pequeño, ya muerto, pueda ser muy doloroso en ese momento, ayudará a cicatrizar la herida mas tarde.  En otros casos, no hay siquiera restos que sepultar.

Sería bueno que los padres asistieran al cementerio o realizaran un tipo de ritual para despedir al pequeño.  Pudieran ofrecer una misa o servicio religioso e invitar a familiares y amigos, para así recibir el apoyo de su gente.  Podrían quizá hacer algo más por el niño. Guardar algún tipo de recuerdo de que existió, algo de la ropita que se le tenía, las huellas digitales de sus manitas o pies, algo que sea testigo que se le amo y se le espero y hoy se le despide con respeto y amor.  Darle un nombre y evitar usar ese nombre con algún hijo nacido después.  Estos pequeños detalles pueden ayudar en mucho a superar positivamente el duelo por esta gran perdida.

En una ocasión, a mi hermano Raúl, en la funeraria, le pidieron que fotografiara al pequeñito de apenas un kilogramo, con la ropita que le habían llevado para sepultarle.  Raúl tuvo la delicadeza de colocar al pequeño fuera del ataúd vestido y envuelto en una cobija que hacía que el niño se viera como protegido y sobre todo, tratado con amor y dignidad. Semanas más tarde, el tío del niño, quien había hecho esta petición.  Asistió a la funeraria y le pidió a Raúl las fotos.  Los padres del niño habían decidido “verlo” y la delicadeza y respeto mostrada en las fotos reconfortó en mucho a los padres, además que les permitió despedirse de una mejor manera de su hijo.

En la mayoría de los casos, la madre estará físicamente preparada para un nuevo embarazo en poco tiempo.  Sin embargo, emocionalmente sería más sano que elaborara primero el duelo por la pérdida del bebe que perdió.  Es muy probable que aunado a la pena del duelo, la mujer experimente miedo de no poder tener hijos y/o culpa por pensar que ella fue responsable de esta pérdida.  De cualquier manera, salvo las indicaciones de su médico será solo ella y su pareja quienes decidan cuando volver a intentar ser padres.  Y como ya mencioné, las posibilidades de lograr que esta vez el resultado sea positivo son muchas.

Es muy probable que si sus amigas o familiares tienen hijos en fechas cercanas a la perdida, la mujer reaccione queriéndose alejar de esa felicidad.  No será por envidia, tan solo es una muestra de que su dolor se reaviva al ver a bebes que si llegaron a nacer y recordar que el suyo está muerto.

Por último y ates de despedirme quisiera recomendar un par de libros que quizá puedan servir mucho más que mis palabras para quienes pasan por este triste acontecimiento.  El primero de ellos es “Cuando el Embarazo termina en Pérdida” de Rachel Faldet y Karen Fitton y “La Cuna Vacía” de Emilio Santos, Rosa Jové, Angels Claramunt y Mónica Alvares.  Ambos están dirigida a las familias que afrontan un aborto y cuentan experiencias que pueden ayudar a entender esta pérdida tan grande.  Además también les recomiendo un foro donde pueden comunicarse con personas que han pasado por la misma experiencia y comparten el dolor que esto significa.  El foro es “superando un aborto” y se encuentra dentro de la pagina de bebes y más. http://www.bebesymas.com/embarazo/foro-superando-un-aborto

Referencias:

  • “La cuna vacía”, Emilio Santos
  • “Cuando el embarazo termina en pérdida” Rachel Faldet y Karen Fitton.
  • “Después de un aborto lo que sucede es un duelo”. Entrevista a la psicóloga Mónica Álvarez (II) 7 de junio de 2011, Mieria Long.
  • “Abortos Naturales: aspectos psicológicos” Mieria Long

 

1 Comentario

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  • Laura Sariana Galindo

    Excelente ayer platicaba con una mamá que acaba de pasar por una pérdida de dos bebitos y eso que comentas en el blog es su sentir le recomendare que lea este artículo . Saludos

Condolencias Y Comentarios