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Viviendo el duelo durante la Navidad.

Por Lorena Guadalupe Hernández Pérez

aftercare@funeraleshernandez.com

@LoreGuadalupe

 

Estamos a punto de festejar el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.  Las familias se preparan con esmero y cariño para celebrar la Navidad.  Tamales, buñuelos, ponche, pierna y pavo y un montón de cosas ricas se están preparando para que las comamos alrededor de una mesa llena de felicidad y encantos.  Algunos pediremos perdón y perdonaremos, otros más tan solo desearan para bienes para todos y los llenarán de bendiciones.  Habrá abrazos, alegría e ilusiones envueltas en papel regalo bajo el árbol;  dicha y felicidad cantada en villancicos.

Para muchos, así será la Navidad, sin embargo, hay familias que este año no están seguros de querer celebrar.  Este año pasó algo en sus vidas y ese ser querido, a quien amaban por sobre todo, fue llamado a la presencia del Señor.  Murió y ante su muerte es probable que su familia no sienta decesos de celebrar la Navidad.

La Navidad, el cumpleaños, el aniversario de bodas y las fechas especiales en la familia, son fechas difíciles de sobrellevar durante el periodo de duelo.  No importa si la muerte ocurrió a principios de año, o si pasó tan solo hace unos días, la primera Navidad es significativamente difícil para la familia doliente.  Por primera vez, habrá que poner un lugar menos en la mesa y el deseo de abrazarle se recrudecerá aún más ante el resto de los abrazos navideños.

Si estás pasando por el dolor del duelo es probable que tengas miedo de enfrentar estas fechas.    Es natural que te sientas triste o molesto ante los festejos que observas a tu alrededor.  Quizá tengas la tentación de salir huyendo para olvidar la fecha que marca el calendario y regresar cuando ya haya pasado todo y el ambiente se torne menos festivo.  Puedes hacerlo, quizá te funcione este año, pero ¿podrás borrar todas las fechas importantes del calendario también los años que siguen?  Seguramente no. Esquivar los momentos álgidos no hace que el duelo sea más corto o menos difícil.

Hay familias que deciden vivir la Navidad “como si nada hubiera pasado”.  Esto pasa sobre todo en las familias en donde hay niños pequeños. El problema con esto es que cada miembro pretende mostrarse fuerte ante los demás y sufre en silencio el dolor que le provoca el duelo en estas fechas.  De esta forma, cada quien llora a solas para no hacer sentir mal a los demás y este llanto en solitario se vuelve más duro de sobrellevar por no sentirse acompañado.  Otro problema con esto, es la confusión que esto provoca en los niños de la familia.  Por un lado ellos también están pasando por un duelo y por el otro a nadie parece dolerle como a ellos.  Piensan entonces que el dolor que sienten no es correcto y se sienten incomprendidos.

No son pocas las familias que deciden celebrar de una manera diferente la Navidad buscando así no relacionar el festejo de hoy con la forma en que se festejaba cuando él o ella estaban presentes.  Pueden hacer un viaje a algún lugar lejano donde no haya recuerdos que lastimen el alma.  Mi mamá nos pidió hacer esto a la muerte de mi papá hace ya 20 años, no se sentía capaz de enfrentar el estar en casa ese día sin la presencia de su esposo.  Los expertos en el tema no recomiendan esto, pues dicen que es postergar vivir el momento de la primer navidad. Sin embargo, puedo decir, que esto funcionó para nosotros debido a la situación que atravesábamos en ese momento.  Vivíamos en ciudades diferentes y el viaje nos permitió reunirnos y sentir el amor y apoyo de la familia en un momento en donde todos requeríamos de dar y recibir ese amor.

Una buena idea para vivir la Navidad con tu familia este año sería hablar con ellos antes de la Navidad y ver qué es lo que esperan ellos de este día.  El explorar las necesidades, los temores y los deseos de todos puede hacer que consigan vivir la navidad de una manera sana y con esperanza.  ¿Quieren vivir la navidad como siempre? ¿Quieren tener un árbol, una cena y regalos? Permítanse decir que es lo que cada quien desea.  Lleguen a un acuerdo en cómo vivirla.  Lo más importante es que sienta cada uno que sus sentimientos y emociones están siendo tomados en cuenta y sobre todo, que el sentir dolor no los convierte en un aguafiestas.  Dense permiso de sentir dolor, y algo muy importante, también dense permiso de disfrutar.  Entender que podemos disfrutar a pesar de la muerte de nuestro ser querido y del dolor que esto nos provoca ayuda a que no sintamos culpa de este disfrute.

Algo recomendable es hacer también un espacio dentro de la celebración para recordar a la persona que ya no está con ustedes.  Es probable que dentro de este momento algunos lloren y el ambiente se ponga un poco triste, si es así, muéstrense comprensivos y conforten a quienes lloran, ya luego se pueden permitir también vivir momentos agradables y celebrar.  Es importante darle valor a los sentimientos de todos.

Por último, me permito decirte algo que ya he dicho otras veces: “Aunque no lo creas, esto va a pasar”.  Es probable que no lo creas, sobre todo porque estas fechas han recrudecido el dolor, pero te aseguro que puedes vivir con la esperanza que un día vas a superar este dolor.  Lo digo con la convicción de saber que yo ya lo superé y tu también lo superarás.

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